Reflexiones sobre X: entre la nostalgia y la incertidumbre

por | Sep 23, 2024 | Artículos de interés, Comunicación digital | 0 Comentarios

 

Reflexiones sobre X: entre la nostalgia y la incertidumbre. Blog Joaquín Mouriz.Aquellos que llevamos trabajando con redes sociales tantos años, hemos sido testigos de su vibrante evolución, aunque algunos, entre los que me incluyo, dirían que de cierta involución. En aquellos inicios, con mucha ilusión y alguna dosis de ingenuidad, creíamos que todo aquel fenómeno sería una gran transformación social. Lo que muchos llamaban «cambio de paradigma» permitiría una drástica democratización de la información y dotaría de una mayor influencia en nuestra relación con empresas e instituciones. Y, aunque no podamos afirmar que ha sido así plenamente, hay verdad en ello. Lo malo es que la forma en que esa influencia se ha desarrollado no es probablemente la mejor, ni la más sana ni la más enriquecedora.

Quizá sea X su máxima expresión. Lo que alguna vez fue un hervidero de conversaciones vibrantes ha devenido, paulatinamente, en un espacio donde los debates, cuando ocurren, mayormente están marcados por la hostilidad. A menos que tengamos selecta lista de seguidores y eliminemos constantemente a quienes nos incomodan entendiendo bien el algoritmo, el esfuerzo que requiere gestionar este entorno puede superar cualquier retorno de inversión. Para muchos, existe una nostalgia palpable por «otros tiempos», cuando la plataforma de microblogging se destacaba por la frescura de sus intercambios y por la sensación de comunidad creada. Hoy, esa nostalgia se enfrenta a la realidad de un soporte que parece haber perdido tal chispa.

Además, desde que Musk tomó sus riendas atraviesa una metamorfosis teñida de polémicas que ha dejado a muchos preguntándonos sobre su futuro. ¿Será capaz de reinventarse y mantener la relevancia que tuvo o estamos presenciando su declive inevitable? Según Statista, en el caso de España, el número de usuarios de X ha variado gradualmente en los últimos años, aunque sin superar nunca los cinco millones. En líneas generales, el 2023 fue especialmente difícil con una caída en las impresiones y descenso del engagement (métrica que refleja cuán comprometida está la audiencia). Y, a medida que plataformas como TikTok e Instagram capturan cada vez más la atención, X ha perdido terreno. Según el Global Digital Report 2024 de We Are Social y Meltwater, ha caído al quinto lugar en popularidad en España, utilizada por el 45,4 % de los internautas, una disminución de dos puntos respecto al año anterior. Este descenso no es trivial; muestra cómo la competencia se está comiendo una parte significativa del pastel que alguna vez perteneció a Twitter. Y todo esto sin evaluar problemas con los anunciantes o el duro descenso de ingresos publicitarios.

Y es que el contexto expresa cada vez mayor crispación social y el tono de las conversaciones online se vuelve cada vez más agresivo. La desinformación, la exagerada permisividad en la existencia de haters, el debate permanente sobre confidencialidad de los datos o el aumento de la ciberdelincuencia, han ido creando un estado de tensión constante. En este marco, X enfrenta el desafío de mantenerse relevante -y saludable- para sus usuarios. Recordemos que Internet y las redes sociales conforman una extensión de nuestra vida (de nuestro cuerpo, diría McLuhan) pero no existe tal cosa como un mundo “off” y otro distinto “on”, por lo que, lo que acontece allí, no deja de ser consecuencia de la sociedad que somos.

Pero no hay que olvidar que detrás de este panorama confuso y preocupante están las responsabilidades compartidas. Por una parte, las corporaciones y sus intereses comerciales, por otra, las instituciones públicas que podrían legislar, no tanto para coartar libertades sino para ayudar a que la proliferación del mal uso de las redes no fuera tan sencillo y, por último, nuestra responsabilidad personal y asunción de nuestro indispensable rol para que este círculo vicioso siga girando: ¿por qué hacemos online cosas que difícilmente haríamos en el plano “real”? Pensemos en ello.

También X tiene una responsabilidad social en todo esto y necesita encontrar un nuevo lugar. Su desafío va más allá de las cifras, hablo de reencontrarse con un objetivo y una identidad renunciando a conformarse con ser un entorno de ataques y enunciados vacíos. Dentro de la responsabilidad colectiva, X debe liderar su futuro con una estrategia que reconcilie su legado -y su algoritmo- con la necesidad de ofrecer un espacio más constructivo y relevante que aporte un valor real a nuestra sociedad.

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Artículo publicado originalmente por revista Corporate nº 39 – Edición septiembre 2024

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