Entonces ¿Quién es el responsable de la información? Contenido versus información

por | Ene 18, 2025 | Artículos de interés, Desinformación, Saga ¿Quién es el responsable de la información? | 0 Comentarios

 

En el capítulo anterior introducía el problema de ser capaces de diferenciar lo verdadero de lo falso, la información veraz de la desinformación. A veces hay que retroceder algunos pasos para luego saltar hacia delante. Vayamos pues más atrás y tratemos de explicar qué es y qué no es una información poniendo algunos conceptos de base sobre la mesa. ¿Qué es un contenido, qué es una información y qué es una noticia?

Huyamos de las definiciones académicas y vayamos a lo simple. Contenido es cualquier cosa que se suba a cualquier plataforma, este mismo post, un baile de TikTok o un reel de gatitos en Instagram. Información es un mensaje argumentado con datos que lo respaldan y que nos transmite algo de utilidad, que despeja una incertidumbre y nos aporta conocimiento. Por ejemplo, que la ebullición del agua al nivel del mar se produce a los 100 grados centígrados y, por último, una noticia es una información que, citando las bases del periodismo, nos transmite un mensaje que está verificado y contrastado siendo la narración objetiva de un hecho que es de interés público. En resumen, todo es contenido, pero no todo es información y, mucho menos, no todo son noticias. En la información y las noticias la veracidad es clave, en los contenidos en general la veracidad no tiene mayor trascendencia en aras del entretenimiento.

Llegados a este punto entra en juego algo de vital importancia, la credibilidad. ¿Creemos lo que nos muestran las distintas fuentes? Hablábamos en el capítulo anterior que el emisor de la información es clave y que no podemos poner en pie de igualdad todas las fuentes. Si nos centramos en la información periodística, en las noticias, la forma de consumirla hace años era sencilla: los medios de comunicación eran el intermediario entre las fuentes y la audiencia. Sin más. Pero ese flujo quedó alterado drásticamente con la llegada de Internet. El consumo de medios de comunicación tradicionales desciende. Por citar solamente un par de ejemplos, el consumo de televisión se redujo en 2024 a su mínimo histórico desde 1992 según los datos facilitados por Kantar Media para el informe del Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual (GECA). Y entre los programas más vistos en 2024 hay que ir hasta el puesto 13º para encontrar un informativo. Si volvemos la mirada a la prensa escrita, vemos que el nivel de penetración de los periódicos ha descendido del 42,1% en 2008 al 13,7% en 2024 (según datos de Statista en el informe “El combate contra la desinformación y la pugna por la influencia” de Kreab).

Pero no nos olvidemos de la credibilidad y, de nuevo, volvamos a los datos. Según afirma el Digital News Report del Reuters Institute y la Universidad de Oxford, el 40% de los españoles desconfían de las noticias publicadas. Otra fuente que nos aporta luz es el Informe anual de la profesión periodística realizado por la Asociación de la Prensa de Madrid, y nos dicen que el 96,5% de los profesionales del periodismo cree que los medios reflejan la polarización generada por la situación política y, en un 99%, creen que la mayor identificación de los medios con ideologías políticas afecta negativamente a la calidad y el interés de la información. Recientemente el Foro Económico Mundial ha publicado los resultados del «Informe de riegos globales 2024». Encontramos en esos resultados dos conceptos que son percibidos como riesgos globales en los próximos dos años. En primer lugar la desinformación y en tercer lugar la polarización social que, como hemos mencionado antes, produce desinterés en las audiencias ante la información periodística, ante las noticias, fomentando ese pérdida de credibilidad que hemos estado comentando e impulsando esta rueda para que siga girando.

Resumen. Los medios de comunicación tradicionales han visto descender su consumo mientras Internet ha ido creciendo incluyendo plataformas de streaming y redes sociales, entre otras, rompiendo el flujo tradicional de la información y propiciando eso que hemos llamado la desintermediación de la información. Perdemos la credibilidad en unas fuentes de información y, en consecuencia, buscamos la «información veraz” perdida (o que entendemos como perdida) en otras. Hay mucha gente que acepta que las redes sociales son medios de comunicación y, asumidas como tales, les otorga una credibilidad errónea basada en su percepción (y sin duda en sus propios sesgos). Pero, la realidad es que, por mucho que hace años se extendiera el concepto de “periodismo ciudadano” (aun habiendo casos que se podrían considerar así), las redes sociales no son medios de comunicación y los contenidos no pueden ser calificados como noticias ya que carecen de la gran mayoría de las características necesarias que permitan considerarlos como tales.

Hasta aquí llegamos hoy. Os animo a seguir avanzando con las nuevas publicaciones que subiré al blog en esta serie “Entonces ¿Quién es el responsable de la información?”

 

Like (1)

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías

Últimas entradas relacionadas

Ir al contenido
Comunicación Corporativa

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.
Tienes toda la información sobre privacidad, y derecho legales en nuestra página de privacidad.