A todos nos gusta eso de que nos hagan un RT en Twitter y, cuando intentamos gestionar una comunidad alrededor de una marca o de nosotros mismos es, al fin y al cabo, lo que pretendemos lograr. Es una manera de comprobar que nuestros contenidos están generando suficiente interés entre nuestros seguidores.
En este sentido la empresa SimplyZesty ha llevado a cabo un pequeño estudio. Digo pequeño porque la muestra es de tan sólo 135/140 personas (escaso, lo sé, pero los resultados son curiosos). A esta gente le hicieron unas cuantas preguntas sobre cómo gestionan sus RT:
Primera pregunta: ¿Ha hecho usted algún RT sin comprobar el enlace del mensaje?
Segunda pregunta: ¿Qué tipo de enlaces son los que más habitualmente retuitea?
Tercera pregunta: ¿Ha retuiteado algo alguna vez que incluyera en el texto su nombre de usuario?
Cuarta pregunta: ¿Ha seguido usted a alguien como resultado de verlo en un RT?
Quinta pregunta: ¿Está satisfecho con el botón de RT y cómo RTs de personas a las que no sigue pueden aparecer en su time line?
Ciertamente algunos porcentajes en las respuestas son curiosos…


Para mí lo más curioso es la respuesta a la pregunta 1: que aproximadamente un tercio de los que hacen RT lo hagan sin siquiera echarle un vistazo al link me parece genial ;). Tampoco está mal la 3: otro tercio se retuitea cuando le mencionan, lo cual responde a puros ataques de ego, no? Aunque, lo reconozco, ver tu nombre de usuario en un mensaje de otro es de agradecer, y al menos para mí supone una novedad que no puedo dejar de difundir!
Gracias por tu post, Joaquín, muy ilustrativo.
Hola Ángel,
Es un estudio muy sencillo y con muy poca muestra, pero los resultados, efectivamente son curiosos. Lo encontré trasteando por la Red y me llamó la atención.
El «Ego» en Internet y en Twitter… son ya un clásico. A mi me pasa como al autor del post original, no me gusta la gente que hace RT cuando su usuario va incluido. Yo he llegado a ver RT que eran felicitaciones para el usuario… El autobombo llevado al extremo ;-) En fin, tiene que haber de todo ¿no?
Gracias por tu interés.
Un saludo,
Joaquín Mouriz